domingo 24 de mayo de 2009

Confirmado, el Síndrome existe

El día después de asegurar en Valencia que 'el PSOE es invencible', Zapatero asegura en Sevilla que ''A mí me pasa con Rajoy como a vosotros con Arenas, no me importa que esté ahí". Esos arranques de soberbia que responden sin duda al conocido Síndrome de La Moncloa no tienen nada que ver, absolutamente nada, con ese ZP del talante y la paz en el mundo que se nos presentó en 2004. El Presidente sufre un grave trastorno de egomanía, una preocupación morbosa centrada sobre sí mismo que le empuja a creer que con un movimiento de cejas las masas le seguirán. Aún resuenan por los pasillo de La Moncloa los ecos de ese 'votar a Touriño es votarme a mí' que precedió a la mayoría absoluta de Feijóo y que sumió al Presidente en tal shock que llegó a ofrecerse en carne a los rusos. Por algún lado tenía que explotar tanto narcisismo linchado. Casi tres meses después ZP se recupera de las calabazas gallegas y se vuelve a gustar a sí mismo más aún, si cabe. Somos invencibles, no tenemos rival. Zapatero se enroca en sus fortalezas mitineras sin atreverse a pisar un mercado, una calle, una oficina de INEM o mucho menos un cuartel, y ahí, rodeado de los suyos, el político mediocre en caída libre, el niño que se cree superheroe se dice a sí mismo que es invencible. 

1 comentarios:

Miguel A. dijo...

El problema reside en que los demás que pillaron el síndrome tenían absoluta...

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