
Estupendo análisis de Antonio Martín Beaumont en El Semanal Digital. De sus certeras puntadas quiero detenerme en una que me ha llamado la atención: ''Además, José María Aznar consiguió acabar con cualquier fuerza política que estuviese entre él y el PSOE el día que cerró el CDS de Adolfo Suárez. Sólo después consiguió la victoria electoral. Mariano Rajoy ha permitido crecer en ese espacio a Rosa Díez, que pugna por apartar al PP de ser la única alternativa creíble a la derecha del socialismo. Si se consolida UPyD en junio, el PP lo lamentará por años.''
UPyD nos gusta... o no nos disgusta. De una u otra forma, en los últimos meses, más militantes y simpatizantes del PP que del PSOE se han dejado seducir por UPyD. El partido de Rosa Díez tiene en cierto modo todas las papeletas para recibir a los desencantados del PP. Nació fruto de un enfrentamiento directo con ZP en el seno del propio socialismo, algo que nos encanta, y su discurso se ha centrado en estos primeros pasos en la defensa de España, de la lengua castellana, de las víctimas del terrorismo y en contra de los nacionalismos, algo que nos gusta aún más si cabe... Por ello UPyD nos gusta abiertamente o no nos disgusta en absoluto.
Pero UPyD es más que España y castellano. De una forma muy inteligente el partido de Díez ha elegido como banderas para darse a conocer las que hasta ahora solo defendía el PP, incidiendo en las contradicciones de los populares en Baleares o Cataluña, haciéndoles justamente cargar con sus errores y, al ser libres de todo compromiso, permitiéndose un discurso sin compromisos ni hipotecas. Sin embargo UPyD ha pasado de puntillas sobre aquellos asuntos que son relevantes para los votantes del PP tales como el aborto o la eutanasia.
¿UPyD es izquierda o derecha? Ellos se definen como transversales, lo que traduzco por centro. En cualquier otro país UPyD sería un partido socialdemócrata, pero en una España en la que el socialismo oficial es ultraizquierda, UPyD se sitúa entre este y el PP. Siendo actualmente el PP el único que copa el centro político, se entiende que Rosa Díez crezca a costa de los populares.
¿Y por qué tiene que ser de izquierdas o derechas? Porque por muy transversal que sea no puede pescar en las aguas socialistas, marxistas, liberales y conservadoras a la vez. Los individuos suelen definirse a sí mismos comprándose con los demás individuos. La gente de a pie es consciente de que existen grupos sociales autodefinidos en izquierdas y derechas y ellos mismos se autoubican en función de lo que los demás son o no son. Así, a un marxista le costará mucho votar al mismo partido al que votan los liberales... por muy coherente que le parezca su programa hay grupos que se niegan a cohabitar con otros bajo las mismas siglas, que se niegan a conformar un grupo propio -el de votantes, militantes o simpatizantes- junto a quienes identifican como sus antagónicos. Si se define como tranversal sin añadir la coletilla 'de izquierdas' o 'de derechas', entendemos que esa transversalidad pretende abarcar desde la izquierda a la derecha, pero solo será efectiva en ese espectro en el que ambos grupos pueden compartir sigla, esto es, en el centro.
El pardigma de UPyD. Consiste en que algunos de los sectores más a la derecha del PP miran con interés al partido de Rosa Díez cuando sus votantes potenciales están en el centro. UPyD ha iniciado su andadura con una estrategia magnífica consistente en vender tan solo dos o tres ideas que calen y le sean definitorias. Pero tarde o temprano, si UPyD se consolida y aumenta su capacidad de influencia y su poder, deberá ampliar su discurso y, aún a falta de una definición clara a día de hoy de determinados temas, creo firmemente que su discurso entrará en contradicción con los sectores más conservadores y encontrará apoyos en los más moderados y centristas.
El paradigma del PP. Es que aglutina al espectro social que va del centro a la derecha y en una España en la que tan solo el 12% de ciudadanos se definen de derechas, el centro es fundamental. Os remito a mis artículos 'Que es el centro' y 'El PP y el centro'. Determinados sectores del PP claman contra el centro al que identifican, equivocadamente desde mi punto de vista, con debilidad, blandeza y complejo mientras UPyD aparece justamente entre PP y PSOE dispuesto a 'robar' los votos de quienes apoyando al PP podrían votar a quien militó 30 años en el PSOE. El PP debe por lo tanto mantener a esa derecha que a falta de partido propiamente derechista podría quedarse en casa el día de las elecciones evitando una fuga de votos centristas a UPyD.
El futuro de UPyD. Depende de la estrategia del PP. Podrá 'robar' algún voto al PSOE pero sus votantes potenciales no están ni en la ultraizquierda ni en la derecha conservadora. Retomando el análisis de Beaumont, muchos simpatizantes del PP podrían caer en la tentación de votar a UPyD para castigar a Mariano Rajoy, una decisión con efectos a largo plazo y que no debilitaría al PSOE sino al PP, lo lidere quien lo lidere. Una vez que el PSOE renuncia al centro -solo se nutre del nacionalismo y de la extrema izquierda- y el PP se lo apropia, cualquier cosa que se situe entre ambos perjudica al centro-derecha.
¿Cual es el objetivo? Llegados ya a este punto solo cabe preguntarse cuál es el objetivo de aquellos sectores del PP, críticos con el centro, que apoyan y podrán votar a UPyD. Cuál es el escenario político que desean. Lo que algunos plantean, de renunciar a ese 30% de españoles que se sitúan en el centro, es un Partido Popular con el 12% de votos... es decir, un partido minoritario que para gobernar necesitaría pactar sí o sí con los centristas que abandonados por el PP buscarían otro partido ¿UPyD tal vez?... eso dando por hecho que el objetivo fuese ejecutar un programa, unos principios y valores sin dejar que se pudran en una oposición crónica.
Mi punto de vista ya lo he expuesto en numerosas ocasiones, de forma más concreta en los dos artículos a los que os remitía más arriba. Mis principios y valores están a mi servicio y disposición y no al revés, no me limitan, ni me secuestran. Creo en el liberalismo como ideología, en el centro como actitud pragmática y en el centro-derecha como organización política. No creo en el socialismo, en el marxismo ni en el nacionalismo y es esta última ideología, y no el centro, la que me impedirá votar al PP en Baleares, y es el OK de Rajoy a la deriva nacionalista del PP en Baleares y en otras regiones, y no el centrismo que también defendió Aznar, el motivo que me impediría secundarle en unas elecciones generales. Puedo simpatizar con UPyD en el sentido de que ojalá desplazase al PSOE y España por fín disfrutase de una izquierda democrática, decente y homologada en Europa, pero no es mi partido y antes de romper yo con el PP deberían irse quienes desde las ejecutivas han renunciado a defender los principios tradicionales del partido jugando a ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el funeral.