
Hace unos días hablaba de la 'rehabilitación' pública de Aznar primero por una parte de la sociedad que le dió la espalda y ahora recuerda cómo nos sacó de la crisis y después por el propio Partido Popular, en la figura de Mariano Rajoy, que antes no y ahora sí quiere hacerse fotos con el ex Presidente.
Sobre el mismo asunto escribe Ricardo Rodríguez en El Semanal Digital llegando a una conclusión que no puedo compartir.
En primer lugar considera 'incongruente' la foto del revival con el nuevo PP nacido en Valencia. En cierto modo puede ser incongruente con determinadas estrategias llevadas a cabo en este corto periodo, pero recuperar la imagen de eficacia y solvencia de los gobiernos del PP en un marco de tremenda crisis económica solo es incongruente si lo hace otro partido que no sea el propio Partido Popular. Valencia no fue una refundación ni una catarsis, fue simplemente una renovación en la que el líder del partido conformó su equipo como anteriormente hicieron Aznar o Fraga. No fue una ruptura, no se promovió una amnesia colectiva que borrase de la historia del PP su época de gobierno, es más, antes y después de Valencia Rajoy ha hecho contínuas referencias a la gestión popular, a su etapa de ministro y la herencia recibida por el PSOE. Otra cosa es si interesaba más o menos aparecer al lado de Aznar, pero eso siempre depende del debate que predomina en el momento y de la imagen que transmite cada político en concreto con relación a dicho debate. Así ha sido siempre y así seguirá siendo, pero lo incongruente o congruente puede dejar de serlo en cuanto cambian las gafas, el marco, el debate, en el que se inscribe.
Por otra parte, Rodríguez apela al efecto movilizador que el retorno de Aznar a los atriles puede tener en la izquierda. Es verdad que hay una parte de la izquierda más radicalizada que es capaz de perdonar la miseria y votar al PSOE solo por el repelús que le da ver a Aznar en la tele, pero esa izquierda va a votar siempre al PSOE a pesar del GAL, a pesar de la corrupción, a pesar del paro, la crisis y las mentiras y en ese caladero el PP ni pesca ni echa las redes. Existe sin embargo quienes hoy votan al PSOE y mañana al PP. Estos volvieron la espalda a Aznar cuando usaban unas gafas marca 'No a la Guerra' pero ahora que usan otras marca 'Milagro económico español' ven a Aznar más atractivo.
El contexto a cambiado y con él las preferencias, y no hay nada que moleste más al elector que tener la cartera vacía, más que la guerra, más que la negociación con los terroristas o el aborto, y en este campo Aznar juega en casa.











