martes 27 de octubre de 2009

¿Qué pasa en el PP?

La salida del tiesto de Cobo es absolutamente inaceptable y radicalmente repudiable. Al margen de la cacareada rivalidad entre el alcalde y la presidenta, al margen de los espectáculos bochornosos que han protagonizado, el lugarteniente de Gallardón no ha dado un paso, sino una zancada, hacía ese otro lado de la línea en el que los políticos dejan de ser útiles para la sociedad y no pueden emprender más camino que el de la retirada. Y la ha cruzado.

Pero lo peor de todo es a los que ha arrastrado. Hoy se preguntaban en El Confidencial Digital ¿Que pasa en el PP? y ellos mismos se respondían sentenciando que la formación se ha convertido 'en un partido de barones'.

¿Carácter gallego? Lo de Rajoy no tiene que ver con la tierra que le vió nacer. Lo suyo es otra cosa. Comparad si no al presidente nacional con galleguísimos como Fraga o Pepiño y decídme qué carácter gallego tienen en común. Lo de Mariano es sencillamente ese cuarto de vuelta que pega quien carece del liderazgo suficiente como para poner orden y constituirse en mando de un partido en el que a nivel regional, provincial y hasta municipal se hace y deshace al margen de lo que dicte Génova, si es que algo dicta.

domingo 25 de octubre de 2009

La manta al coll...

Y aquí no pasa nada. Como nos induce a pensar la popular canción valenciana, pase lo que pase no pasa nada. La decapitación pública, lenta y dolorosa de Ric Costa se convirtió en un show innecesario que, en plan boomerang, arreó un buen golpe tanto a Rajoy como a Camps, teniendo el valenciano la mala fortuna de no haberse topado con un debate de presupuestos a lo Salgado con el que resarcirse. La Vicepresidenta más incapaz y titubeante le puso en bandeja a Mariano el perdón de los suyos... después de tantas oportunidades perdidas, a los telespectadores de media España ya les apetecía golear a los del la rosa, el paro y el aborto. Qué importan entonces las miserias de la política de partido cuando toda una vicepresidenta parece al borde de un llanto provocado por la fuerza de nuestros argumentos y la desvelada incapacidad de su jefe. Pero Camps no ha tenido esa oportunidad.

La decapitación de Costa, brusca y de malas formas, es una de esas miserias de la política, una de esas injusticias previsibles y bueno, asumibles, pero injusticia al fin y al cabo. Visto el asunto con distancia la sensación que me queda es que a Costa le largaron por pijo. Vaya diferencia de trato al recibido, por ejemplo, por Bárcenas, imputado por la justicia y mimado por quienes prendieron fuego a la hogera de Costa. Ese penúltimo episodio, con las dos versiones dadas por Camps a Génova y Ric, con las maniobras y pasos atrás de los jefes provinciales y los silencios de Barberá... ha enturbiado las aguas valencianas hasta un extremo en el que es imposible discernir las responsabilidades penales de las políticas, ahora sí. Muchas cosas se han hecho mal al margen de las amistades o los trajes, al margen de los supuestos delitos, y Francisco Camps se ha quemado más dentro del partido que en los tribunales.

Tal vez lo que ahora necesita el PP, Valencia y España sea replantearse una catarsis a nivel de partido en la región antes de que sea tarde. Y arreando chim-pam-pum.

domingo 11 de octubre de 2009

Que muera la austeridad

La que nunca hubo. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero gastará nada más y nada menos que un millón de las antiguas pesetas, 6.000 euros, al día en cenas, regalos y comidas. Qué maravilla, cuánta generosidad.

Los más corruptos

'El mayor caso de corrupción de la historia de España', llegan a decir en algunos medios algunos personajillos refiriéndose al caso Gürtel e identificando en el Partido Popular la paternidad de lo que califican como la Filesa del PP. Pero qué barbaridad. Pero qué ganas de engañar a la gente.

Vaya por delante, no hace falta recordarlo pero tal y como está el patio lo hago, que soy de los que piensan que todos los corruptos debería disfrutar de la sombra de prisión. Dicho esto, comparar el Gürtel con Filesa es un despropósito, pues a día de hoy el escándalo no consiste precisamente en la financiación ilegal del Partido Popular, en una trama construída por y asentada en la cúspide de la pirámide del partido, organizada por el PP para la consecución de unos determinados fines partidistas o políticos, ni siquiera personales.

De lo que aquí se está hablando es de una organización paralela al Partido Popular que utilizó a determinados cargos públicos del partido para obtener unos beneficios comunes, privados y personales, aferrándose a ellos como una hiedra a Génova 13 sin buscar ni importarles los perjuicios que de su actividad se derivase a las siglas del partido. Esto nos lleva, por supuesto, a asumir que en un partido como el PP, con más de 700.000 afiliados y miles de cargos públicos, la mafia del Gürtel encontró sujetos sin escrúpulos que deberían ser depurados ipso facto. Gran ejemplo el de Esperanza Aguirre en este asunto.

Otro tema manido en estos días es la boda de la hija de Aznar. Como parte de esa permanente campaña contra la imagen personal, política y familiar del ex Presidente Aznar, no cabría más que denunciarla sin la necesidad de presentar argumento alguno, pero como se corre el riesgo de que algún español despitado o poco informado caiga en la trampa de los energúmenos antiAznar, no necesitaríamos más que recordar que a dicha ceremonia acudieron además de los Reyes de España diversos Jefes de Estado y personalidades del ámbito nacional e internacional, de lo que se derivan los gastos en seguridad necesarios cada vez que uno de estos personajes se mueve en el mapa. Otra cosa será ya discutir si Aznar debía invitar o no a Tony Blair a la boda de su hija, pero ¿quién es usted para decirle a quién sí y quién no debe invitar a la boda?

En cualquier caso, parece ser que los socialistas andan muy pero que muy preocupados al ver que a pesar de Gürtel no despegan en las encuestas, sino todo lo contrario, encontrándose en Madrid y Valencia al borde del mísero 30% de los votos mientras se desangran en Cataluña y Andalucía. La fidelidad de un electorado popular que ciertamente se muestra mucho más enfadado con un Zapatero que nos lleva a la ruina y que sospecha que manzanas podridas en el cesto Génova las puede haber, pero que estamos ante una trama urdida desde fuera del PP para aprovecharse del PP, será la que evite que la única alternativa al socialismo desaparezca bajo tierra. Entonces el Partido Popular debe ponerse manos a la obra y cortar las raices que cuatro indeseables echaron en el PP y ponerse a trabajar, con las manos libres, para acabar con el que sin duda alguna es el peor Gobierno de la historia de España, sustentado en el partido que, este sí que sí, organizó tramas corruptas y a día de hoy maniobra desde la Fiscalía para hacer desaparecer cualquier signo de oposición, crítica y alternativa.

viernes 9 de octubre de 2009

Los Juegos, Gallardón y algo más


En los últimos años, y más intensamente en los últimos días, los madrileños han compartido una ilusión que se ha contagiado a toda España y que ha sido unánime independientemente de ideologías o regiones de procedencia, y creo que no es en absoluto exagerado el uso del término unánime. Si bien es cierto que ha exisitido, como siempre existe, una minoría anti Juegos esta no llega a ser lo suficientemente representativa y su movimiento responde, desde mi punto de vista, basicamente y en líneas generales a la siguiente premisa: los Juegos es lo de menos, la situación de las arcas del Ayuntamiento no importa, de lo que se trata es de Alberto Ruiz Gallardón.

En movimiento anti Madrid 2016 ha sido básica y fundamentalmente una pataleta anti Gallardón. Y es que resulta que un buen día un periodista que acababa de abrazar el liberalismo nos dijo que aquí teníamos que ser todos liberales de libro, liberales del siglo XIX, y decidió que el Alcalde de Madrid no entraba en esos parámetros, como no entra absolutamente nadie en pleno siglo XXI. Algunos le creyeron y crucificaron al Alcalde que además, válgame Dios, no ocultaba una ambición política que todo político y periodista tiene pero no se atreve a confesar. Pero a pesar de los pesares, esto no fue lo peor. Lo peor es que el Alcalde denunció al periodista ante los tribunales y ganó, algo que nunca perdonó el comunicador que, aferrado al liberalismo decimonónico recién descubierto, lanzó a sus seguidores contra el Alcalde, seguidores que se ofrecieron a luchar en lo que no es una guerra política ni mucho menos ideológica, sino personal. Y ahí entran los Juegos Olímpicos y el supuesto éxito del Alcalde en caso de traerse la antorcha a casa.

A mí realmente me parece muy triste que se frivolice, se relativice y se desprecie el mayor evento cultural del planeta por una guerra de personalismos que ni nos va ni nos viene. El beneficio económico directo que supone el acoger tamaña celebración mundial es indudable y está plenamente acreditado, pero es que además están los beneficios indirectos, que son mucho mayores y persistentes en el tiempo. Me refiero al beneficio que se desprende de toda campaña publicitaria: la promoción de una imagen positiva destinada a un target en concreto. Aumento del turismo, aumento de las inversiones extranjeras, el auge de Madrid como destino de convenciones internacionales... todo ello y tantísimas otras derivaciones positivas que olvido o ignoro se desprenden de la promoción durante quince días de una imagen de modernidad y solvencia de la que se han beneficiado todas las ciudades que han acogido unos Juegos Olímpicos. Estamos hablando de lograr en quince días resultados mayores a los que logran todas agencias gubernamentales, regionales y locales dedicadas a promocionar el turismo y la inversión en años. Estamos hablando de la mayor campaña de publicidad positiva que puede recibir hoy en día una ciudad, y quien ponga en duda los efectos de la publicidad realmente no sabe de lo que está hablando.

Si aún así se sigue calificando de improductivos a los Juegos Olímpicos y por ello se les condena, eliminemos cualquier otra manifestación cultural tanto o más improductiva que los juegos. Derrumbemos las catedrales y monumentos que no suponen más que gastos de mantenimiento. Cerremos los museos y acuariums porque no generan suficiente dinero como para mantenerse por sí mismos, sequemos los jardines que suponen un altísimo gasto, y por supuesto, dejemos de despilfarrar millones del erario público en eventos deportivos que van de la Liga de fútbol a los Mundiales. De hecho, acabemos con el deporte como evento de masas. Y no solo con el deporte, sino con todas aquellas manifestaciones culturales tan nuestras, tan españolas, que suponen más gastos que beneficios; empecemos a fiscalizar lo que nos cuesta la celebración de las Fallas, la Semana Santa y los San Fermines y finiquitemos todo gasto público que no genere un beneficio puramente económico e inmediato.

Y después de esto, si queremos hablamos de deudas, zanjas, impuestos y demás clichés de los que hablan precisamente quienes no viven en Madrid y que no son más que unas de esas excusas necesarias para desacreditar a Alberto Ruiz Gallardón. Nadie que haya leido de vez en cuando este blog puede tomarme por gallardonista, pero sabrá que soy de los que separan la paja del grano y llaman a lo que es pan, pan, y a lo que es vino, vino. Dudo mucho que quienes se quejan de las zanjas en una ciudad a cientos de kilómetros de su casa quieran pasearse en burra por la suya, porque señores, qué mal hacen las zanjas cuando después disfrutamos de una red de transporte público que es la envidia de Europa, o de un sistema sanitario magnifico, o de una cantidad de jardines, plazas y parques que sorprenden a quienes hemos vivido -y comparado- en otras ciudades de España y del mundo. Que me comenten los antiGallardón que quieren privar a los madrileños de unos Juegos sobre las deudas de otras regiones y ayuntamientos, y que me comparen los parámetros económicos y la calidad de vida de esas localidades con Madrid. Y después de todo esto y para compensarme por haberme obligado a defender con tanta contundencia a Ruiz Gallardón, no estaría de más que me reconociesen cuáles son las necesidades, compromisos y responsabilidades únicas y exclusivas que cómo Capital del Reino y casa de más de tres millones de personas llegadas de toda España y de todo el mundo tiene Madrid, cuál ha sido el trato que, en términos financieros y de inversión, ha recibido desde 2004 por parte del Gobierno central, y cómo aún así Madrid, ciudad y región, se han configurado como el principal polo económico del país, la economía más dinámica y uno de los diez centros económicos más importantes del mundo.

Pero por encima de todo, por encima de Gallardón, de Losantos y de las consideraciones económicas y culturales, podríamos poner las sentimentales. Por encima de todo está la población de una ciudad que se ha movido entre el maltrato y el desprecio de nuestros gobernantes. Una ciudadanía resignada que no ha dicho ni mú cuando otras ciudadades y otras regiones se llevaban el dinero y los mimos. Una ciudad que te acoge con los brazos abiertos vengas de donde vengas y hables la lengua que hables ¿pueden otras ciudades de España decir lo mismo? Una ciudadanía viva y alegre que disfruta de la calle, de su ciudad, de las mil y una oportunidades culturales que las administraciones locales ponen a su servicio no sin esfuerzo, proporcionando aquello que desde Moncloa se les niega y sin embargo da a otras ciudades. Hablamos de unos ciudadanos, los madrileños, con un espíritu cívico inigualable, comprometidos políticamente que han respondido y han salido a la calle siempre que la defensa de la libertad lo ha requerido, y por todo ello, si España se merece unos Juegos Olímpicos, los madrileños se lo merecen aún más.



viernes 2 de octubre de 2009

Bella Center



En unas horas desde la capital danesa nos llegará el nombre de la ciud aad que organizará los Juegos Olímpicos de 2016. Parece que fue ayer cuando Alberto de Mónaco metió el dedo en la llaga, cuando Paris vivió su enésima decepción y cuando Londres se llevó el oro, curiosamente la única medalla que se entrega en esta competición. Frente a los antijuegos no voy a justificar ahora el olimpismo porque sería en extremo sencillo rebatir sus argumentos que en la mayoría de los casos son utilizados para destacar como original entre la multitud. Tampoco voy a hablar de todo lo que significan los Juegos porque eso ya lo hice hace poco más de un año. Sin desacreditar ni menospreciar a nuestras rivales, podría señalar que no son Londres, Paris, Moscú o Nueva York, auténticas capitales globales con más influencia y poderío por sí solas que la inmensa mayoría de naciones, pero no lo haré porque ya lo hice hace dos años y no quiero redundar en el optimismo que he venido plasmando en este tiempo y que hoy profeso como nunca. Lo que sí quiero decir, porque no sé si lo he dicho, es que pase lo que pase hoy en el centro de convenciones Bella Center de Copenhague, valió la pena.

Valió la pena soportar las obras en Madrid, valió la pena invertir millonadas en embellecimiento y modernización, valió la pena incluso endeudarse porque el esfuerzo lo requería, y mucho mejor que despilfarrar en embajadas nacionalistas o cine sectario es invertir, porque se trata de una inversión, en el mayor evento deportivo del planeta. Y ese esfuerzo del que hablo no ha sido tan solo tratar de lograr para la capital española los Juegos Olímpicos sino aprovechar esa circunstancia para llevar a cabo la que probablemente haya sido una de las mayores modernizaciones en la historia de la ciudad y sin duda la mayor campaña de publicidad. Y a Madrid todo eso le hacía falta.

Sigo pensando que tenemos muchas posibilidades de traernos los Juegos hoy a casa. Que la rotación de continentes puede perjudicarnos tanto como a los americanos la proximidad cultural con Londres. Sigo pensando que Madrid puede acoger esos juegos latinos de los que tanto que se habla y que si hoy, en 2009, en un mundo globalizado las distancias son relativas, tomar decisiones en base a parámetros geográficos será anacrónico en 2016, y si no lo es podremos entonces argumentar que la nuestra es la única gran capital europea que no ha celebrado unos Juegos Olímpicos.

Pero si nada de eso fuera suficiente y Madrid no ganase hoy los Juegos Olímpicos, valió la pena. Esta Madrid ya no es aquella ciudad que en 2004 se proponía el reto de competir con las grandes ciudades del planeta. En Madrid ya hay un legado olímpico se logren o no estos Juegos que se plasma no solo en la gran transformación que ha experimentado la ciudad con la excusa de la candidatura olímpica y que redunda en beneficio del ciudadano haya o no haya juegos. Le comentaba ayer a mi amigo Miguel, a propósito de la manida deuda madrileña, que ya quisieran muchas regiones y ayuntamientos endeudados o cuyas deudas hemos pagado el resto de españoles, contar con los parámetros económicos y el nivel de vida de Madrid, con sus servicios, su sanidad, su transporte público, sus inversiones extranjeras... habiéndo sido la región y el ayuntamiento ninguneados por ZP y quedando fuera de los beneficios económicos de los que gozan otras regiones. La modernización del transporte público, nuevos parques y jardines, la recuperación del río... la candidatura ha inspirado prácticamente todas y cada una de las decisiones tomadas desde el Ayuntamiento y la Comunidad mientras se promocionaba en todo el planeta la imagen de una capital moderna capaz de competir en la escena internacional y superar a otras grandes ciudades, atrayendo la atención de inversores extranjeros, pero el mayor legado está en los madrileños, en los que la llama olímpica brotó, sobrevivió a la decepción y persistirá ya como parte de su genoma ciudadano independientemente de lo que hoy suceda en Dinamarca. Así que si hoy los jefes del olimpismo nos vuelven a decir que no, no pasa nada, pelearemos por los Juegos de 2020 porque al fin y al cabo, todo esto valió la pena.



El contrapunto a esta visión lo podeis encontrar en 'Contra Madrid 2016' de Opinando Venceremos.