24 horas después dejar su acta de diputado en el parlamento balear y de romper su carnet del PP, el exconsejero de Medio Ambiente de Matas (que fue condenado a inhabilitación por hacer votar a los muertos) ya tiene partido político propio, la Liga Regionalista Balear. Desde hace algunos años cada vez es más obvio que las llamadas dos sensibilidades del PP balear no pueden convivir bajo las mismas siglas y era cuestión de tiempo que una de la dos abandonase el barco. No se puede defender a la vez la libre elección de lengua y la imposición del catalán, la promoción de lo nostro, lo balear y su sustitución por lo de fuera, lo catalán. Lo más lógico, y lo que ha ocurrido, es que el alma catalanista saliese de un PP poseído entre aplausos, no se lo pierdan, de la izquierda nazionalista. Desde el PSOE se responsabiliza directamente a Bauzá por su deriva 'españolista', como oyen, el partido socialista destacando el sentimiento españolista como algo negativo frente al catalanismo de la izquierda y la nueva Liga.
Dicen los socialistas que hay espacio 'para un partido nacionalista de derechas en Baleares' y puede que así sea sobre todo viendo como está Unión Mallorquina, pero desde luego no hay espacio para nacionalistas en el PP.
A partir de ahora, y a la espera de que otros 'regionalistas' acaben incorporándose a la Liga, el reto que le queda por delante al PP de Bauzá es hacer ver que su partido, como en Castilla la Mancha, Andalucía o Comunidad Valenciana defiende un proyecto nacional arraigado en las peculiaridades de cada territorio. Que el PP es español y balear, españolista y balearista, frente a esta nueva Liga alejada de la realidad de las Islas y alineada con el nacionalismo catalanisma importado.
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