Cuando el escándalo del caso Faisán achicharra a un Rubalcaba al que la ambición desmedida le acaba de poner una colosal factura sobre sus mesas de ministro, portavoz y vicepresidente, en Baleares se habla también de un chivatazo. El fiscal se llevó una gran sorpresa cuando al asaltar la sede de Unión Mallorquina buscando una caja B que daban por hecho existía, no encontró nada. La Fiscalía hace tácitas sus sospechas: '¿quién os aviso?'. Parece pues evidente que los de UM recibieron en vísperas de la operación una llamada salvadora... ¿pero de quien? No lo sabemos, pero se sabrá. De momento la polémica salpica a los socialistas de Francesc Antich y al propio gobierno de Rubalcaba. A nadie se le escapa que el PSOE observa con preocupación el hundimiento de Unión Mallorquina, pues solo si los nacionalistas de Maria Antonia Munar conservan su presencia en las instituciones puede reeditarse el Pacto de izquierdas. En este sentido el propio presidente Antich se prodiga en alagos y alabanzas a Unión Mallorquina mientras el Delegado del Gobierno, hombre de Rubalcaba, definía como 'desproporcionadas' las actuaciones contra UM. ¿Quien tenía interes en que Unión Mallorquina se salvara?
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