jueves, 31 de marzo de 2011

Más controles a los lobbies

El lobbying en las instituciones europeas es un ejercicio reglado y transparente pero como hemos visto estos días no exento de polémica. Incluso un becario de un lobby tiene que superar un proceso burocrático que incluye la revisión de sus antecedentes penales y la identificación de los interes y objetivos del lobby para el que trabaja. En esta página uno puede acceder a los más de 3.700 lobbies registrados en la Comisión Europea y aquí podeís ver los 1.842 lobbies registrados en el Parlamento Europeo y los nombres y apellidos de los 4.326 lobbistas que se pasean por sus pasillos defendiendo intereses tan dispares como que el gremio de enfermería tenga los mismos derechos en los 27 estados de la Unión o que un terrorista sea considerado como tal y perseguido en España o en Letonia. En España, como reacción humana, nos da miedo lo desconocido porque pensamos que aquí no hay lobbies por el mero hecho de que no están registrados sin pararnos a pensar que es mucho más peligroso el constructor que aborda a un concejal sin haber una mínima reglamentación al respecto. No hay que impedir que un representante de la medicina se reuna con un eurodiputado como tampoco hay que impedir que una asociación de vecinos de reuna con el alcalde. Los mismos que claman contra los lobbies diciendo defender la democracia proponen realmente un sistema en el que el pueblo encuentra en el voto cada cuatro años la única forma de expresión posible, limitando y coartando su participación e integración en la toma de decisiones. Hoy el Parlamento Europeo ha votado a favor de endurecer los controles, y me parece bien aunque solo sirva para calmar a una sociedad que no sin cierto toque hipócrita clama contra la transparencia de Bruselas y calla ante la oscuridad ibérica o acusa a los lobbies de pervertir la democracia mientras piden romper puentes entre sociedad civil y gobiernantes.