Si Zapatero fuera valiente se sometería él al Tribunal de las urnas.
Si Barreda (y los demás baroncetes) fuera decente abrazaría a Zapatero con la misma fuerza con la que le ha acompañado al borde del precipio jaleando todas sus demencias.
Si Llamazares fuera digno no saltaría del barco cual rata en un naufragio y reconocería que si estamos en estos pantanos es gracias a su voto a favor de todas las ocurrencias de Zapatero desde 2004.
Si España fuera un país normal en 2012 no quedaría ni un solo gobierno socialista en niguna de nuestras ciudades y regiones, no se vería ni al puño ni a la rosa por Moncloa y se sentarían menos de cien socialistas en el Congreso.
Pero tal vez para que esta ultima posibilidad se cumpla, se han tenido que incumplir todas las anteriores.
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