sábado, 21 de mayo de 2011

Mi reflexión

Hoy, como decenas de millones de ciudadanos, reflexiono. Lo hago lejos, desde Bruselas, porque he tenido la mala suerte de terminar la carrera bajo un gobierno socialista que nos ofrece a los jóvenes dos opciones: exilio o 43% de paro. Mi reflexión no es ni a quién votar ni a quien negar el voto, porque para eso no me hacía falta campaña alguna. Reflexiono sobre la campaña misma.





El PSOE ha perdido la calle

Es algo que ya se vio en las pasadas Elecciones Europeas. El Partido Popular, antes apedreado y perseguido, tomaba la calle. Los dirigentes del PP se paseaban por calles y mercados recibiendo abrazos y felicitaciones. Mientras, los socialistas se encerraban en fortalezas mitineras, palacios de congresos, polideportivos... eso mismo se ha reproducido con aún más fuerza durante esta campaña. Los socialistas no se han atrevido a cruzarse con un parado, con una ama de casa, con un jubilado o con un jóven parado. En su lugar, se han rodeado de hooligans con carné.


El PSOE ha perdido en la estrategia

Querían hablar de los pueblos y al final se han impuesto los asuntos que menos interesaban al PSOE: crisis, desempleo, injusticias sociales, pobreza, pensiones, tijeretazos... Querían esconder a ZP y en la recta final de campaña ha sido omnipresente. Ambos reveses se fusionan como una bomba nuclear en la famosa, por envenenada, intervención de Zapatero el 11 de mayo -a un dia del aniversario del mayor tijeretazo social de la democracia- en Santander: "Miente como un bellaco quien diga que hemos hecho recortes" En ese momento el PSOE se rindió, renunció a pelear la campaña, se la sirvió en bandeja al PP. Los de Rajoy tan solo tenían que insinuar la foto de aquel 12 de mayo grabada a fuego en las retinas de todos los españoles para que los electores condenasen a Zapatero no solo por ejecutar dichos recortes sino por engañar y negarlos tras el púlpito socialista

El PSOE pierde fieles

Existe una masa social reactiva altamente ideologizada que dio la victoria a Zapatero por no dársela al PP de Aznar, Irak y 11-M. Da igual que José María Aznar haya sido sin género de dudas el mejor presidente de la historia, el caso es que acabó despertando a un estrato social que dio vida al zapaterismo. Pero Zapatero sabía que era un voto prestado y de ahí el 'no os voy a fallar' en respuesta al inédito 'no nos falles'. Nunca antes los seguidores de un partido habían puesto en duda, en la jornada de la victoria, que su líder les pudiera fallar. Pero tenían motivos para dudar, Zapatero les falló. Durante siete años el PSOE volvió a ser la máquina de fabricar parados que había sido con Felipe González. Una maquinaria que embestía una y otra vez contra los más débiles: parados, funcionarios, pensionistas, estudiantes, jóvenes, autónomos... un gobierno al servicio de los poderosos, ya fuesen estos banqueros o ya fuesen nacionalistas que trapichean con sus votos. Esa masa defraudada, traicionada, abandonada y huérfana, es la que se plantó en la Puerta del Sol porque Ferraz y no era su hogar. Los indignados con el PSOE han conseguido canalizar demandas universales exigidas a izquierda y derecha conformando un movimiento que naciendo de la izquierda defraudada ha acabado absorbiendo ese descontento que el CIS plasma de forma machacona contra la clase política.

El PP tiene ante sí una victoria historica

El Zapaterismo ha sido devastador. Devastador para España, sumida en la peor crisis de la historia después de que desde el PSOE desmintiera una y otra vez. Pero devastador también para el PSOE. Hace 11 años José Luis Rodríguez Zapatero ganaba el Congreso del PSOE con un discurso de los suyos, positivo. Decía él que 'no estamos tan mal' y que a pesar de la mayoría absoluta del PP, gobernaban en un buen puñado de regiones y ayuntamientos con apoyo de lo nacionalistas.... En el nacimiento de esa estrategia socialista de pactar con todos contra el PP para ocupar el poder ahí donde los ciudanos se lo negaban, Zapatero se apoyaba en el poder territorial de su partido para vender optimismo a los suyos. Y ganó. Ahora se marcha, y deja un Partido Socialista en ruinas, en precario, muchísimo peor que el partido que heredó en 2000. El reparto del poder territorial que mañana se decide se presenta aterrador para el PSOE, peor que nunca en su historia. Y las elecciones generales, se celebren cuando se celebren, pueden ser traumáticas para un partido socialista aburguesado y mentiroso que empieza a creerse que el Movimiento 'Ni una CCAA en 2011 y menos de 100 escaños en 2012' puede acercarse peligrosamente a sus objetivos. 

Como Arriola, pienso que las elecciones las gana y las pierde el Gobierno, al menos en España. Ni con las mejores cartas puede hacer algo la oposición con estas reglas. Por eso mi reflexión gira en torno al PSOE. Por eso el PP no puede dormirse en los laureles, porque no ganará mañana, ni ganará en 2012, por sus aciertos o sus propuestas, sino por las ganas que tenemos todos de despertar de la pesadilla socialista. Pero cuando Mariano entré en la Moncloa cargado de maletas lo primero que tendrá que explicarle quien le reciba en palacio es que en cuanto se descuide se le llena la Puerta del Sol de ex votantes pidiendo listas abiertas, democracia interna y una ley electoral justa. Por mucho que nos lo digan una y otra vez, la rabia persiste una vez el perro muere.