sábado, 11 de junio de 2011

Partido hegemónico




  • El PP logró victorias historicas en todas las instituciones de las islas.
  • Nueve de cada diez mallorquines tienen un alcalde del PP 
  • José Ramón Bauzá, líder incuestionado, se siente fuerte para purgar el partido y renovarlo.
  • Se quita de en medio a los incómodos barones que hasta ponían y quitaban presidentes y que fueron indispensables para que el propio Bauzá ganase las primarias frente a Carlos Delgado.


El pasado 22 de mayo confirmó al Partido Popular como el partido favorito de los baleares y desmintió a las encuestas y pronósticos. Se contaba con una victoria del PP aunque la mayoría absoluta no estaba asegurada en todos los sondeos. Se esperaba un retroceso nacionalista y un crecimiento en votos y escaños de los socialistas de Antich, que se beneficiarían de esa tendencia al bipartidismo. Y esta fue la línea general que siguieron los electores, pero su contundencia fue mucho mayor. Mayoría absolutísima en el parlamento y en la capital. Gobierna por primera vez las tres islas y en el 60% de los ayuntamientos ondea la bandera del PP. El parlamento es más bipartidista que nunca pero el PSOE no ha podido evitar el su desplome. Con este panorama José Ramón Bauzá, el flamante presidente electo, se siente lo suficientemente fuerte como para culminar el proceso de renovación del Partido Popular en las islas.



Un partido que hasta ahora y desde su fundación se caracterizó por la fractura en familias lideradas por un cabecilla o barón que sometía al presidente de turno a equilibrismos y cuotas insoportables. Le pasó a Cañellas y acabó fundando su propia facción una vez apartado del poder. Le pasó a Matas frente a sus lugartenientes catalanistas y a su sucesora Rosa Estarás, quien en ningún momento llegó a sostener las riendas del partido llegando a alcanzar los barones un poder inusitado. Por ello les resulta aún más traumático verse sometidos en tiempo record al olvido.

Si algo tenían en común estos barones (salvo contadas excepciones) es su tendencia catalanista. Haciendo suya la supuesta rivalidad Palma (españolista) - pueblos (supuestamente catalanistas), un puñado de alcaldes históricos se erigieron el líderes comarcales con un discurso nacionalista en permanente oposición al líder del partido, identificado como representante de los intereses nacionales y españolistas. Uno a uno han sido apartados del poder y de los círculos de influencia, habiendo sido, precisamente, actores indispensables para la victoria del Bauzá en las primarias que le enfrentaron a Carlos Delgado quien ahora es uno de sus mayores apoyos y persona de confianza.

Jaume Font se enfadó por no haber sido elegido cabeza de lista al Consejo Insular de Mallorca y montó su partido ragionalista con ningún éxito en las urnas. Toni Pastor, quien coqueteó con el nuevo partido de Font y también se cabreó al no ser elegido para el Consejo de Mallorca en sustitución de Font, acaba de lograr la mayoría absoluta en su pueblo pero Bauzá no se fía de él y le ha negado la portavocía. Pere Rotger presidió el Parlamento en la última legislatura de Matas y promovió desde su posición el dominio .cat. Despojado ya de la alcaldía de Inca fue relegado al puesto número 11 de la lista, aunque Bauzá ha atendido a su deseo de volver a presidir el Parlamento.

José María Rodríguez es caso a parte y sus circunstancias se explican por el relevo generacional que propugna Bauzá.  Antiguo secretario general con Matas, alejado de posiciones catalanistas, conoce la estructura del partido como nadie, especialmente la de Palma, cuya junta preside precisamente tras ganar unas primarias. Ocupó el puesto número 33 en las listas y se prevé su inminente marcha al Senado nominado por la cámara autonómica y un futuro como delegado del gobierno si Rajoy llega a La Moncloa. 

¿Y Carlos Delgado? Habiendo ejercido durante años de outsider y azote del aparato, habiendo disputado el control del partido tanto a Rosa Estarás como al propio José Ramón Bauzá, se encuentra sin embargo plenamente integrado en la estructura del Partido. El motivo de su ortodoxia es claro para quien quiera preguntarle: el programa de Bauzá es el suyo. Lo que él propone y defiende es lo que Delgado ha venido exigiendo desde 2008. Y qué duda cabe, tras haber pendido sobre él y sobre toda la Junta Local de Calviá, de donde era alcalde, la amenaza de la expulsión del partido a manos de Matas y Estarás presionados por los barones.cat, Delgado no disimuló su satisfacción cuando el catalanista Jaume Font dejaba el partido para montar su tinglado nacionalista. Las cartas estaban por fín sobre la mesa.

Ahora, con el partido rendido a sus pies y una posición hegemónica en las instituciones de las islas, José Ramón Bauzá se prepara para presentar un equipo de Gobierno de auténticos Rambos. Las circunstancias y los monederos así lo requieren.