Son dos en uno. Rubalcaba, astuto, conspirador, cicatero, codicioso y tan mezquino como eficaz ejecutando indecencias. Es el hombre del régimen, el visir de los presidentes, un Sancho Panza malévolo. Alfredo va de tío enrollado. Es un viejo rockero, un coleguilla a medio camino entre okupa alopécico y responsable padre de familia. El problema es que ambas caras son incompatibles y antagónicas. Alfredo pide el voto a la chavalería de izquierdas y Rubalcaba les muele a palos en Valencia. Alfredo ofrece cambio y Rubalcaba habla de continuidad. En el colmo de este alarde de esquizofrenia política Alfredo se lamenta y dice que 'Bildu podría haber tenido menos institucional' cuando los etarras tienen el poder que Rubalcaba les permitió. Porque Bildu es su obra, es su consecuencia. Proclamado candidato por un partido y unos líderes moribundos, señalado por un Zapatero que se marcha y apuntalado por unos barones despojados de sus baronías tanto Alfredo como Rubalcaba son la misma imagen de la decadencia, de la caspa, de la degeneración y ocaso del partido socialista. No necesita contrincantes ni oposición, Rubalcaba es el peor enemigo de Alfredo.
1 comentarios:
Su última declaración, referida a Bildu, es una muestra de la repugnante hipocresía de que hace gala. Bildu está en muchos ayuntamientos no porque el PNV lo haya apoyado, sino más bien porque, previamente, su Gobierno le permitió presentarse a las elecciones.
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