martes, 2 de agosto de 2011

Un proyecto que nace muerto

Los dos jarros de agua fría recibidos a modo de encuestas por el candidato socialista y a manos, nada menos, de dos periódicos en las antípodas idelógicas no es el mayor de los problemas para Rubalcaba. El verdadero problemón del partido socialista es su estado de putrefacción. El Presidente es un cadáver político con los días contados y el candidato es un fosil apolillado que huele a rancio. Pero lo peor de todo es que los líderes territoriales del partido suponen un ejército de zombies deslegitimados por las urnas que se aferran a unas estructuras raquíticas y sin autoridad entre la militancia. ¿Alguien piensa que los muertos vivientes de Vara, Barreda, Antich o Montilla pueden movilizar a la militancia? Y ni hablemos de los no militantes... Y si quienes perdieron el poder e inexplicablemente siguen al frente de sus respectivas federaciones tienen muy dificil congregar a las bases ¿Que decir de quienes nunca tocaron gobierno? En comunidades tan importantes como Madrid o Valencia los líderes socialistas a penas serían capaces de llenar un autobús de activistas entregados a su causa. El problema es como digo un problemón para Rubalcaba, pues sabe muy bien que sin una militancia movilizada es imposible movilizar al votante potencial. La estructura socialista está podrida desde el nivel local al más alto, incluyendo al Presidente y al candidato, pasando por los jefes territoriales. Con estos mimbres es imposible hacer ningún cesto.


1 comentarios:

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Siendo así, ¿cómo es posible que el Partido Socialista haya nombrado candidato a un individuo que es un perdedor potencial de las elecciones? ¿No tiene algo mejor?