No deja de ser llamativa la consecución de
gravísimos errores en la campaña socialista. Ciertamente parten con desventaja, no solo
por su currículum (el del partido y el
del candidato) sino por las propias carencias de Rubalcaba. Lejos quedan los
días en los que el vicepresidente de Zapatero era considerado algo así como un
hechicero capaz de encantar al electorado. El Efecto Rubalcaba, tal y como
recuerda incluso su periódico de cabecera, es negativo. No solo no gana un voto
sino que pierde a aquellos quienes iban a votar al PSOE cuando Zapatero aún era
el candidato oficial. Las carencias propias de Rubalcaba –el pánico escénico a
los grandes mítines le lleva a evitarlos a toda costa o a ir del brazo del
abuelo González y la falta de control del partido le lleva a convertir Ferraz
en un búnker en el que solo se relaciona con cuatro íntimos- se suman al
hándicap de ser cabeza visible de un partido que ha ejecutado el mayor
tijeretazo social de la historia por no haber sabido ver primero, y no haber
reconocido después, que España estaba en crisis. En este sentido, cuesta creer que la antaño
engrasada y eficaz maquinaria propagandista del PSOE ponga el foco,
precisamente, en resaltar las carencias de su propia candidatura como el que se
hace el harakiri o se pega un tiro en el pie.
No sabemos quién ha recomendado al PSOE que centre
la campaña en una palabra de la que deberían huir como de la peste: recortes.
Cada vez que la pronuncian un escalofrío recorre la espalda de las amas de
casa, de los jubilados, de los funcionarios, de los estudiantes, de los jóvenes
titulados sin más remedio que emigrar, de los desempleados… el Tijeretazo de
mayo de 2010, está ya grabado a fuego en el ADN de los españoles e
identificamos como verdugo al gobierno del que Rubalcaba fue vicepresidente. El
mismo que votó a favor del ataque frontal y sin precedentes a los más
desfavorecidos. Llevan dos meses basando su campaña en esa palabra y aún no
entienden por qué se hunden más y más en las encuestas…
El segundo gran error es llevar la confrontación a
dos escenarios del todo desfavorable a sus intereses: el belicismo y el pasado.
No es lo que el votante progresista espera de sus candidatos. Con el slogan
marrullero de buscar ‘pelea’ el PSOE le regala la campaña al Partido Popular.
Ya ayer lo vimos. Ana Mato tenía muy fácil presentar al PP como el partido
de la concordia y el consenso. Si en Ferraz saben lo bien que acepta el
electorado los mensajes buenistas –diálogo, talante…- ¿cómo se les ocurre presentarse a sí mismos como
navajeros de callejón? Y por último, el video del niño rico – niño pobre. Los socialistas, apoyados en
dos pilares que son dos bombas para sus intereses –recortes y belicismo- nos
presentan a un niño repipi de cole privado
que podría perfectamente ser hijo de socialista, pongamos Blanco,
pongamos Bono, pongamos Montilla. Esa dicotomía del siglo XIX no tiene ningún
vigor ni ningún efecto en el electorado socialista del 2011 cuando los mismos líderes
del socialismo patrio escolarizan a sus niños en colegios privados, cuando
posiblemente el padre de ese niño repipi estaba sentado en el mismo Consejo de
Ministros que ató la soga alrededor del cuello de Carmen la cuidadora, victima propicia del
Tijeretazo.
En resumidas cuentas, la campaña
socialista es un auténtico desastre. El
candidato aburre con sus sermones en grupo, la vuelta de González parece una broma
macabra y el sostener la estrategia en los pilares de los recortes, el
belicismo y la disyuntiva rico-pobre es lo peor que podria haber hecho el partido socialista. En vez de lanzar mensajes positivos, de esperanza, de concordia, de confianza, no hacen más que poner en relieve las
carencias del candidato y las propias faltas del partido que más duramente ha
atacado a los más débiles. Y luego dicen que Mariano Rajoy está impasible… Pero
si la campaña se la está haciendo el PSOE!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada