miércoles, 26 de octubre de 2011

El doberman es Rubalcaba


No deja de ser llamativa la consecución de gravísimos errores en la campaña socialista. Ciertamente parten con desventaja, no solo por  su currículum (el del partido y el del candidato) sino por las propias carencias de Rubalcaba. Lejos quedan los días en los que el vicepresidente de Zapatero era considerado algo así como un hechicero capaz de encantar al electorado. El Efecto Rubalcaba, tal y como recuerda incluso su periódico de cabecera, es negativo. No solo no gana un voto sino que pierde a aquellos quienes iban a votar al PSOE cuando Zapatero aún era el candidato oficial. Las carencias propias de Rubalcaba –el pánico escénico a los grandes mítines le lleva a evitarlos a toda costa o a ir del brazo del abuelo González y la falta de control del partido le lleva a convertir Ferraz en un búnker en el que solo se relaciona con cuatro íntimos- se suman al hándicap de ser cabeza visible de un partido que ha ejecutado el mayor tijeretazo social de la historia por no haber sabido ver primero, y no haber reconocido después, que España estaba en crisis. En este sentido, cuesta creer que la antaño engrasada y eficaz maquinaria propagandista del PSOE ponga el foco, precisamente, en resaltar las carencias de su propia candidatura como el que se hace el harakiri o se pega un tiro en el pie.

 

No sabemos quién ha recomendado al PSOE que centre la campaña en una palabra de la que deberían huir como de la peste: recortes. Cada vez que la pronuncian un escalofrío recorre la espalda de las amas de casa, de los jubilados, de los funcionarios, de los estudiantes, de los jóvenes titulados sin más remedio que emigrar, de los desempleados… el Tijeretazo de mayo de 2010, está ya grabado a fuego en el ADN de los españoles e identificamos como verdugo al gobierno del que Rubalcaba fue vicepresidente. El mismo que votó a favor del ataque frontal y sin precedentes a los más desfavorecidos. Llevan dos meses basando su campaña en esa palabra y aún no entienden por qué se hunden más y más en las encuestas…

El segundo gran error es llevar la confrontación a dos escenarios del todo desfavorable a sus intereses: el belicismo y el pasado. No es lo que el votante progresista espera de sus candidatos. Con el slogan marrullero de buscar ‘pelea’ el PSOE le regala la campaña al Partido Popular. Ya ayer lo vimos. Ana Mato tenía muy fácil presentar al PP como el partido de la concordia y el consenso. Si en Ferraz saben lo bien que acepta el electorado los mensajes buenistas –diálogo, talante…- ¿cómo se les ocurre presentarse a sí mismos como navajeros de callejón? Y por último, el video del niño rico – niño pobre. Los socialistas, apoyados en dos pilares que son dos bombas para sus intereses –recortes y belicismo- nos presentan a un niño repipi de cole privado  que podría perfectamente ser hijo de socialista, pongamos Blanco, pongamos Bono, pongamos Montilla. Esa dicotomía del siglo XIX no tiene ningún vigor ni ningún efecto en el electorado socialista del 2011 cuando los mismos líderes del socialismo patrio escolarizan a sus niños en colegios privados, cuando posiblemente el padre de ese niño repipi estaba sentado en el mismo Consejo de Ministros que ató la soga alrededor del cuello de Carmen la cuidadora, victima propicia del Tijeretazo. 

En resumidas cuentas, la campaña socialista es un auténtico desastre.  El candidato aburre con sus sermones en grupo, la vuelta de González parece una broma macabra y el sostener la estrategia en los pilares de los recortes, el belicismo y la disyuntiva rico-pobre es lo peor que podria haber hecho el partido socialista. En vez de lanzar mensajes positivos, de esperanza, de concordia, de confianza, no hacen más que poner en relieve las carencias del candidato y las propias faltas del partido que más duramente ha atacado a los más débiles. Y luego dicen que Mariano Rajoy está impasible… Pero si la campaña se la está haciendo el PSOE!