La noche de
cuchillos largos se hizo visible ayer sin dar apenas tregua al oficialista
Rubalcaba. Chacón y sus secuaces se lanzaron a la arena armados con boomerans.
Llama la atención los argumentos empleados en la presentación de la alternativa
Chacón, a saber:
-“No podemos culpar exclusivamente a la crisis
de la pérdida de apoyos; también la gestión de la crisis ha sido causa de
nuestra derrota.”
-"A lo largo de la última legislatura, los
socialistas nos hemos ido dejando parte de nuestra credibilidad en el camino.
Cuando tardamos en reconocer y llamar a la situación económica con el mismo
nombre que la llamaban los ciudadanos, perdimos ante ellos buena parte de
nuestro crédito"
-“No fuimos capaces de equilibrar los esfuerzos
y sacrificios que dichas políticas imponían a los sectores más débiles de
nuestra sociedad con la carga fiscal que debería haberse exigido a los más
poderosos”.
Por otra parte llama poderosamente la atención
los nombres de los firmantes. Hasta cuatro ministros de ZP (Francisco
Caamaño, Juan Fernando López Aguilar, Cristina Narbona, Carmen Chacón) y numerosos miembros de la Ejecutiva
Socialista así como el mismo ex Presidente del Senado. No son inocentes.
Todos
y cada uno de ellos apoyaron, aplaudieron y votaron lo mismo que ahora
critican. Todos. Desde el Gobierno, desde el Senado, desde el Parlamento
Europeo, desde el Congreso y desde Ferraz, todos ellos son cómplices y partícipes
de lo que ahora dicen criticar. Ya se podrían haber dado cuenta antes, allá por
mayo de 2010, de que con su tijeretazo atentaban directamente contra los más
débiles. Perfectamente podrían haber recortado por otro lado, pero prefirieron
recortar las pensiones. Y ahí estaban Chacón, Caamaño, Narbona, Aguilar, Rojo…
apoyando, aplaudiendo y votando este ataque frontal a los más débiles. Ahora,
hundidos electoralmente, pretenden apartarse de su propio historial. Cristina
Narbona fue, sin ir más lejos, no solo ministra con Zapatero sino miembro destacado de la campaña de Rubalcaba y
ahora pretende enmendar al ex presidente y al ex candidato en favor de la ex
ministra y ex candidata a candidata. No tienen credibilidad. Lo único que puede
salvar al PSOE es una figura nueva, un nombre que no está manchado por la mayor
tropelía cometida jamás contra los más débiles en España. Alguien cuyo voto no
esté corrompido, cuyos manos no aplaudieran el tijeretazo contra los
pensionistas, cuyo discurso no sirviera de soporte a tales políticas. Ni
Chacón, ni Narbona, ni Caamaño, ni por supuesto, Rubalcaba, están en
condiciones de presentarse como alternative de sí mismos. Por sus hechos les
hemos conocido.
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